Rinconesenlared

miércoles, 26 de octubre de 2016

TAREAS PENDIENTES

TAREAS PENDIENTES

Una semana más, he vuelto a la clase de 6º B. Se me sigue haciendo muy raro pasar o entrar, y ver qué después de tanto tiempo, no estoy pendiente de ese grupo y resultan personas más "anónimas de lo normal". Pero ya dejo este sentir y me centro en lo que quiero compartir hoy.

Nuestra sesión ha empezado con una actividad muy sencilla: tenían que buscar una película que reflejara su sentir en el día de hoy. Quería comprobar cómo estaban de energías, y como suele ser habitual, pues me encontraba con todo tipo de películas y situaciones personales. Un  grupo con muchas ganas (Star Wars, Harry Potter,...), otros seis o siete alumnos con cierta desgana y un tercer sector con cansancio acumulado. Una vez que nos hemos activado, nos ponemos a trabajar.

Teníamos pendiente valorar como clase lo que hemos visto la semana anterior, y aunque el otro día reflejaran rápidamente en una ficha todas sus impresiones, me gusta que lo expresen y lo compartan con sus compañeros.

La primera pregunta estaba relacionada con lo que más les había llamado la atención. Al principio, las primeras intervenciones fueron simples palabras: pobreza, miedo, infierno. Pero tras pedir una pequeña argumentación de lo que querían compartir, fueron completando oraciones más elaboradas:
-"Me ha llamado la atención cómo iban distribuidos en el barco, era muy agobiante".
-"Grupos de personas que se iban de su país a pesar de cómo viajaban".
-"Jugarse la vida de esa forma".
-"La pobreza que había en las imágenes y la cantidad de dinero que tenían que pagar para viajar".
-"Repetían en muchas ocasiones la palabra infierno".
-"Ver a un bebé hacer este viaje".

Sin duda, sus impresiones coinciden con las mismas expresiones que ya habían puesto en sus fichas. La aportación más optimista se centró en "la felicidad que tenían en sus rostros cuando eran rescatados". No está mal que haya alguien que reste algo de dramatismo a esta situación y nos ayude a centrarnos también en lo positivo, que si que lo hay: rostros con esperanza.

La segunda cuestión estaba relacionada con la recreación de nuestro dingui dentro del aula. Realmente, ha sido uno de los momentos más enriquecedores. Primeramente, les dejé comunicarse sin apenas intervenir, para que me pudieran criticar con ganas por haber elegido esa distribución del aula tan incómoda y extraña. Finalizados sus argumentos, mi intención fue hacerles pensar. Quise trasladarles esa incomodidad de apenas treinta minutos a una operación matemática: multiplicar ese sentir que habían tenido en ese "escaso" momento por horas y horas, sin poder moverse, comer, beber, dormir, aliviar el frío o el calor,... Fue el instante más impactante de la sesión. El silencio invadió el ambiente de clase y sus rostros también expresaban comprensión hacia la situación, a la par que tristeza y empatía por ellos. Algunos incluso asentían con la cabeza, reflejando que estaban empezando a ser conscientes de esas terribles escenas.

Para concluir con esta hora de trabajo, comenzamos a lanzar las preguntas que os comenté la semana pasada, y tras dar a conocer rápidas impresiones de lo que ellos pensaban acerca de cada una de ellas, posteriormente contrastábamos y argumentábamos sus diferentes inquietudes. Aparecieron conocimientos de geografía, de historia, de religión, de matemáticas,.. y resultó muy interesante.

La cuestión que abría este momento estaba relacionada con la tardanza de las intervenciones y los diferentes rescates. Hablamos de los sistemas de navegación, de las millas, de las aguas nacionales e internacionales, de las zonas implicadas, de las rutas que han tenido que realizar los diferentes refugiados, de los materiales que permiten dar forma a una embarcación, de los radares naúticos, de las fronteras físicas e "imaginarias" que delimitan los países,... Me encantó presenciar gestos de desconocimiento y que por un motivo así, nos ayude a aprender otros contenidos que han ido saliendo casi de rebote.

Otra pregunta en la que hemos profundizado ha sido el comprender las razones de las huidas de estas personas. Qué motivos tienen para hacerlo, en qué condiciones lo hacen, por qué situaciones tienen que pasar para conseguir un hueco en una barca, cuál es su grado de sufrimiento, qué consecuencias tienen los conflictos armados,...

Estoy convencido que esta doble sesión ha sido un éxito (para ellos y para mí), sobre todo para concienciar y conocer. Me quedo con cada momento y cada rostro. Me hubiera encantado grabarlo y poder analizarlo también desde esa perspectiva,, ya que seguramente que a través de la expresión corporal podría haber sacados más lecturas. Cada día estoy más convencido que los docentes debemos ofrecer experiencias impactantes y trabajarlo a través de las emociones, para que resulten más interesantes y más cercanas a nuestros chicos.

Por otro lado, el valor de la solidaridad es necesario que se aborde desde el aula. Un valor que enseñe la necesidad de ayudar al que está junto a mí, que me permita comprenderlo, que pueda colaborar con sus problemas o dificultades, que me implique para poder tener un proyecto común,... No debería ser, bajo mi punto de vista, un momento puntual (por ejemplo, hacer una campaña benéfica y recoger fondos) una vez al año. Valoro que debe trabajarse cada día y en cada momento, con pequeños detalles hacia la gente con la que convivimos, y que esto, a su vez, provoque algo "grande e imparable" que modifique nuestras conciencias y nuestros comportamientos actuales.


miércoles, 19 de octubre de 2016

NOS MONTAMOS EN UN "DINGUI"

NOS MONTAMOS EN UN "DINGUI"

Hoy he dormido fatal. Llevo pensando mucho en este proyecto, a pesar de tener solo dos días y medio de "vida" y quería despertarme lo antes posible para ir a clase y preparar todo. Puede parecer una tontería esto que estoy contando, "farsa" como lo llaman otros,... pero os aseguro que me sentía presionado por conseguir algo espectacular en el aula.

Hemos empezado rápidamente y la primera toma de contacto se ha centrado en cuatro fotos. Cuatro fotos que representaban rostros anónimos (niños y jóvenes) de, presuntamente, refugiados sirios. En esta primera tarea, debían buscar una palabra que englobara el significado que le daban y explicárselo con su pareja de trabajo. Hasta ahí, un momento normal de una clase habitual.

La sorpresa llegó cuando les dije que vaciaran la clase, colocaran todas las sillas y mesas en los bordes del aula salvo ocho asientos, que iban a quedar en el centro de la clase en forma de fila. Muchos empezaron a  preguntarse de qué iba esta historia (yo no he dicho nada en ningún momento, solo que empezábamos un nuevo proyecto). Al instante, les dí un papel aleatorio a cada uno y en cada uno, había escrito dos palabras y un número. En función de ese código, tendrían que situarse en el centro del aula: algunos tendrían la suerte de pasar el resto de la clase sentados en una silla, y los demás, colocándose al lado de cada asiento. La idea original era formar un dingui (bote inflado en el que se desplazan los " protagonistas" de nuestra primera sesión) y permanecer así el resto del tiempo. Considero fundamental haberlos cambiado de sitio para poder centrarlos en lo que íbamos a observar. También para sufrir en sus propias carnes cómo han viajado estas personas.

Una vez situados en nuestros nuevos puestos, hemos procedido a visualizar algunas de las partes del documental Astral, deteniéndonos sobre todo en aquellas que reflejaban el abordaje de rescate de varios dinguis y la parte final, que recoge los testimonios más impactantes y escalofriantes. De vez en cuando, hacíamos algún parón, ya que les ofrecí la posibilidad de escribir aquellas emociones que iban naciendo en ellos a medida que iban presenciando tales imágenes.

El final de la sesión consistió en responder a un cuestionario con varias preguntas que me gustaría que reflexionaran a título individual. En ese documento, les preguntaba que habían visto en ese vídeo, que emociones habían predominado en ellos, cómo se habían encontrado en el "dingui" que habíamos formado en clase y por último, que pensaban o se preguntaban sobre las escenas. Y en las reflexiones de estas fichas es en lo que me voy a detener.

En la primera pregunta, recogen muchas de las escenas que hemos contemplado por lo que no voy a detenerme a comentar este asunto nuevamente. Comenzaré con la segunda. Me hubiera encantado poder compartir y expresar esas emociones, pero lo que más se repetía entre ellos han sido estas cinco:
-Tristeza
-Injusticia
-Miedo
-Agobio
-Desconfianza

Afortunadamente, vamos siendo conscientes que van adquiriendo cierto vocabulario emocional, pero creo que muchos de ellos han sufrido (no es para menos) un poco al ver ésto y así lo han expresado. Entiendo que es una realidad muy dura, pero entiendo también que es necesario tener la oportunidad de abrir los ojos y de tener experiencias que nos toquen y remuevan por dentro. Añado que muchos de los rostros reflejaban tensión, algún ojo más que brillante que otro y que ha sido un testimonio que ha podido llegar.

La siguiente cuestión ha sido muy curiosa, y lógicamente, sus respuestas han ido variando en función del puesto que les había tocado en la representación. Aquellos que han tenido la oportunidad de verlo sentados, han realizado respuestas con cierto pasotismo y poca argumentación: "bien", "normal", "nada especial",... El tema cambia cuando correspondía a un alumno que ha estado acomodado en el suelo y cuya posición no ha tenido nada que ver con los otros "privilegiados". Sus expresiones se centraban en la incomodidad de la posición, ya que no tenían respaldo, la dificultad en la visión porque otros compañeros les incomodaban, la frialdad de la superficie,... El objetivo de esta modificación de la estructura del aula es que ellos pudieran percibir mínimamente como se podían sentir los protagonistas del documental. Y en algún caso, se ha conseguido:
-"Un poco incómodo pero mucho más que los del reportaje. Estábamos más separados que los de la barca".
-"Ha sido como ir en esa barca y ser una más".
Hubiera considera muy necesario haber sacado tiempo de la relectura de esta experiencia, para comentarlo y argumentárselo, pero me he pillado los dedos con la duración de todo lo que había pensado.

Las últimas cuestiones han reflejado sus pensamientos y serán nuestro punto de partida para la próxima sesión. Algunos de ellos me han impresionado pero realmente, si se hacen este tipo de interrogantes, es que algo les ha removido:
-"¿Cómo puede aguantar esa barca con tanta gente?"
-"¿Cómo podríamos hacer que todos fuésemos igual?"
-"¿Por qué no han ido antes a buscarlos?"
-"¿Quién les quemaba y pegaba?"
-"¿Por qué sufren esas desgracias?"
-"¿Por qué arriesgan tanto su vida?"
-"¿Por qué la vida es tan injusta con los inocentes y tan buena para los que matan?"
-"¿Por qué harán armas?"
-"¿Cómo se siente la gente que ha perdido a sus padres?"
-"¿Todo esto va a cambiar?"
-"¿Ha muerto gente en estos viajes?"
-"¿Cómo se sentirá esta gente después de luchar tanto y no tener nada?"
-"¿Por qué son tan valientes?"
-"¿Hoy en día sus vidas habrán mejorado?"
-"¿Por qué escapaban?"
-"¿Cómo han sobrevivido en el camino?"
-"¿Por qué unos pagan más que otros?"
-"¿Por qué no podemos tener todos una vida más justa?"
-"¿Por qué matan a personas que no han hecho nada?"
...

Para concluir esta reflexión, quiero añadir que estoy muy contento por haberme lanzado a hacer algo así. El tiempo dirá y los alumnos argumentarán si el planteamiento es acertado o no, pero, como he dicho en otras ocasiones, un aula debe ser el espacio que permita abrir los ojos en todos los sentidos, y que ningún tema debería quedarse fuera. Espero que este sea el primer paso de un proyecto que nos cambie y nos permita empezar a actuar, y no solo a lamentarnos. Valoro que crecer en clave de solidaridad es cada día más necesaria para afrontar lo que nos viene encima.


lunes, 17 de octubre de 2016

ASTRAL COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

#ASTRAL COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA

Hace unos días, entraba para ver el blog y volver a leer algunos de los artículos que escribí el curso pasado. Siento mucha nostalgia por todo lo que pude disfrutar de mis alumnos y mucha tristeza por verlo tan vacío este curso y no encontrar la manera de darle forma a esta nueva realidad.

Este año, mi situación laboral ha cambiado totalmente: no soy tutor de ningún curso (después de once años seguidos es una sensación muy muy muy extraña), no imparto ninguna asignatura instrumental, y no piso mucho por las aulas, más bien, ahora trabajo en el pabellón. A finales de agosto, todo dio un giro inesperado y aún estoy adaptándome a ello.

Pero todo ésto no debe ser una dificultad para seguir compartiendo mis pequeñas experiencias por lo que este año, o durante el tiempo que dure mis nueva situación (puede que meses... o puede que años), voy a intentar compartir algunas dinámicas que realizaré en determinados momentos. Voy a comenzar con #Astral.

El pasado domingo, después de varias semanas de promoción de este producto televisivo, me decidí a verlo ya que me llamó la atención el poder ver una realidad tan cercana, pero a la vez tan lejana, de lo que está sucediendo en el mar Mediterráneo (por si no lo has visto, muy recomendable para conocer otro "mundo" http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-12/capitulo-1-Astral_2016101501109.html). Mi actitud se centró exclusivamente en observar y comprender detalladamente cada una de las secuencias, pero me impactaban tanto los rostros y los testimonios de los sufridores "anónimos" que aparecían en este documental, que me resultó muy complicado seguirlo íntegramente. Hasta hice un ejercicio emocional de recoger las sensaciones que nacían en mí y plasmarlo en un papel, para ayudarme a ser consciente de lo que estaba presenciando. Sinceramente, fue algo duro de asimilar y de ver o también, de creer.

Nada más acabar, surgieron varias conversaciones por twitter y whatsapp con otros profesionales y con mi madre, luchadora apasionada, simplemente para poder desahogarme o compartir impresiones. Muchos tópicos aparecieron en estas frases que nos dedicábamos, pero sobre todo, nuestras palabras recogían impotencia. Después de lamentarnos y sacudir la rabia, hubo un diálogo con una profe (otra luchadora nata) que fue más allá. Decidimos que esas imágenes no podían morir ahí y que teníamos una responsabilidad muy grande de hacer conscientes a nuestros alumnos de realidades como ésta. "Mañana solamente estarán preocupados por sus notas y no por cómo viven o mueren estas personas" una frase lapidaria pero con una dosis de realidad muy alta... 

Y a raíz de esta conversación y este documental, empieza mi compromiso a través de un proyecto, que iremos dando forma en los próximos días pero que promete (o eso pretende) abrir los ojos a nuestros chicos y dar la posibilidad a nuestros alumnos de cambiar el mundo, o al menos, lucharlo e intentarlo. Por eso, el proyecto se llamará (o eso creo) "Cambiemos el mundo". Os iré contando las diferentes experiencias en los próximos días. 

Para acabar, quiero agradecer al equipo que ha hecho posible este documental, aunque soy consciente que solo se ha podido plasmar una mínima parte de lo jorobado que está hoy todo y de las injusticias que vivimos día tras día. He decidido que mi silencio ha concluido y que no por quejarme o protestar voy a conseguir algo. Debo aportar, y eso será a través de las aulas: construyendo su futuro,...nuestro futuro.


miércoles, 22 de junio de 2016

CERRAMOS LA TEMPORADA

CERRAMOS LA TEMPORADA


Pues llegó el momento..., y como es habitual a estas alturas del curso escolar, toca cerrar un periodo intenso. Es hora de detenerse, echar la vista atrás, analizar los pasos dados y evaluar el proceso que hemos seguido todo este tiempo. Y en eso consiste la entrada de hoy, en evaluar este proyecto personal. También quiero compartir algunas de las actividades finales que hemos realizado y que me han resultado emocionantes, tanto para mí como para los chicos con los que he convivido este curso. Prefiero empezar por lo segundo.

En el penúltimo día de clase (el último nos iremos a la piscina a celebrar el final de este camino), hemos dejado de lado libros, ejercicios, técnicas cooperativas, trabajos,... y nos hemos centrado en nosotros. Sí, nosotros. En cuidarnos, valorarnos y agradecernos todo lo que hemos convivido.

La primera propuesta de este día ha sido crear un libro que reflejaran varios apartados: un titular del año que he vivido, una carta que escribe cada uno a un alumno que vaya a cursar 6º en los próximos años, un dibujo que resuma su experiencia de todos estos meses y un apartado final que recoja dedicatorias y agradecimientos por todos estos días. La idea era proponer un trabajo de 20 minutos, pero se han metido tanto, que en ese tiempo era imposible completar esa tarea y lo hemos tenido que prolongar casi a 45. Ha sido una pasada ver cómo se han centrado en sus libros y cómo se iban expresando en las diferentes páginas y propuestas de trabajo.

Lo que más me ha llamado la atención han sido muchos de los titulares que han construido. Los que más destaco son los siguientes: "La niña que susurraba al sexto curso", "el mejor año de mi vida", "mi experiencia en 6º de Primaria", "he sido feliz", "curso para sentirme orgulloso", "la curva hacia la ESO", "el último curso de Primaria", "primer final, segundo comienzo", "el final de un inicio",... Estos rótulos denotan cierta nostalgia...

La segunda actividad estaba relacionada por expresar como se sentían en ese momento que empezaban a ser conscientes que el final estaba justo ahí. Antes, hemos hecho un repaso de la estructura de la clase donde estaba completamente vacía. Los espacios de los rincones habían desaparecido, la caja de las emociones y las diferentes tarjetas de emociones estaban guardadas, nuestros dibujos habían sido descolgados,... Las dos primeras intervenciones han sido un tanto frías, pero a medida que lo se iban expresando, han conseguido profundizar en su interior. Las voces se han entrecortado e irradiaban cierta tristeza (y sin el cierto) por concluir su etapa.Es la primera vez en mi experiencia docente que veo a chicos emocionados, con ojos vidriosos, con muchos carraspeos porque algo les impedía expresarse con claridad, capaces de trasladar a sus compañeros que les da pena acabar, que valoran mucho el trato que han tenido los unos con los otros y que para muchos, ha sido un año especial. Sinceramente, yo también lo siento así. Inicialmente, no empecé con unas buenas sensaciones, pero a medida que me he ido implicando y ellos me han ido dejando, ha sido una auténtica gozada.

El tercer momento de la clase que hemos tenido ha sido al colocar un trozo de cartulina de nuestros "difuntos" rincones en cada mesa. En la parte superior, aparecía el nombre de cada uno. Su tarea era muy sencilla: tenían un minuto para escribir una capacidad positiva de cada compañero. Sí, de cada compañero. Ha sido obligatorio escribir algo bueno de cada uno. Supongo que en función del trato, pues se han ceñido a palabras comodín o a frases auténticas que se han dedicado, pero lo fabuloso de esta dinámica es que todos se han ido con el reconocimiento de cada uno de los compañeros con los que han convivido este curso. 

Justo al concluir, les invité a leer en silencio todas las frases que les habían escrito, y que lo hicieran dedicándose el tiempo necesario, deteniéndose en cada expresión. Sus rostros irradiaban felicidad, admiración, sorpresa, vergüenza... y he podido ser testigo de cada reacción. (les "obligue" a leerlo de frente a mi posición para poder contemplar sus gestos). Una vez leído, tenían que escribir lo que han sentido al leerlo. Lo han hecho con letras grandes y con los colores que más les apasionan (este año he descubierto la importancia del uso de colores para muchos de los momentos de la clase). Me ha apasionado escuchar este momento de la sesión, donde han sido agradecidos con lo que les ha rodeado y con lo que han recibido a lo largo de todos estos meses.

Mañana será nuestro último día y les tengo reservado una sorpresa. Llevaba años pensándolo y al fin, me he atrevido a hacerlo. Pero saberlo ya dependerá de que los chicos quieran compartirlo...

Una vez reflejada mi experiencia en este penúltimo día, quería dedicarme unas líneas a valorar el trabajo de este blog a lo largo de estos meses. Mis sensaciones son increíbles y me siento muy satisfecho por haber sido capaz de dar continuidad a algo que siempre había querido hacer, pero que nunca había sido capaz de darle continuidad. Lo agruparía en las siguientes ideas:

-Me ha encantado dedicar un espacio de clase a conversar y trasladar las inquietudes de los chicos. Me parece fundamental que aprendan a expresarse, opinar de los temas que les preocupan o interesan y ayudarles en este proceso que les durará toda su vida: pensar y expresarse. Ha sido algo muy rico para ellos, pero sobre todo, para mí. He sido testigo de muchos testimonios que nunca hubiera sido capaz de presenciar en un curso de 6 º de Primaria, con chicos y chicas de tan solo 11 y 12 años.

-Me ha encantado poder trasladar sus reflexiones y contaros mi experiencia. No es algo que sea único en el mundo (miles de profesores lo hacen y con un trabajo de más calidad), pero creo que lo que más nos nutre a los docentes y a los lectores, es el poder conocer lo que hacen otros, y el narrar lo que hago por si puedo ayudar a otros a desempeñar sus funciones.

-Me ha encantado escribir y pensar sobre todo lo que he hecho con mis chicos. Me ha ayudado a encontrar sentido a varias de las acciones que llevo a cabo en un aula y a ser consciente de lo que supone hacerlo.

-Me ha encantado la dinámica que ha generado en mi clase, cómo lo han vivido, como han ido mejorando sus exposiciones y argumentaciones, como han ido aprendiendo a escucharse más y mejor, como han mejorado en el respeto de ideas, turnos de palabra,...

-Me ha encantado el apoyo que he recibido y vuestros comentarios positivos. También las críticas. Y el seguimiento que ha ido alcanzando un insignificante blog de un aprendiz de maestro.

Ahora viene el verano por delante, pero ya me planteo como puedo dar continuidad a este espacio, y sobre todo, como puedo estructurarlo más y mejorarlo o completarlo... En septiembre, espero, volveré con más fuerza y con novedades. Espero que disfrutéis de unos meses de descanso o de un ritmo más sano. Por ahora, cerramos la temporada...






miércoles, 25 de mayo de 2016

EL TURNO DE LOS PROFES

EL TURNO DE LOS PROFES

Estaba tardando mucho en salir una sesión exclusiva hacia los profes. Mira que salimos nombrados cada semana y nos dedican tiempo en todo momento, pero hasta ahora, no habíamos acordado hablar detenidamente sobre ellos o nosotros (me incluyo).

Normalmente, siempre empezamos estas sesiones con sus diferentes impresiones y comentan sus valoraciones de diferentes momentos que hemos vivido. Últimamente, se decantan más por aquellos aspectos más positivos que negativos, lo que agradezco y lo que nos hace tener un ambiente más sano.

Una vez superada la fase inicial y acabado el proceso de selección del tema que nos gustaría abordar, nos explican la siguiente reflexión: ¿Por qué los profes parecen amargados constantemente? La chica que lo expone explica su frase lapidaria y nos cuenta que últimamente, el comportamiento de muchos de los profesores que tiene o le estamos dando clase, presentamos un aspecto un tanto catastrófico y que la negatividad se hace presente en nuestros comentarios, explicaciones, referencias hacia ellos,... Y este fue el punto de inicio (¡toma ya, ahora aguanta el chaparrón!).

La primeras impresiones hablaban sobre el sentir que tienen hacia nosotros y qué piensan sobre esa oración. Valoran que últimamente son mas conscientes que estamos totalmente irritables, "queréis que nos salgan bien las cosas o incluso perfecto,  y como no siempre es posible, os amargáis", "al no sentiros escuchados, reaccionáis mal", "al ser adultos, vivís en tensión y os frustráis por muchas de las cosas que os van surgiendo", "sentís envidia porque no podéis hacer las cosas que hacemos nosotros: jugar, hablar con nuestros amigos, pasarlo bien en todo momento,..."

Concluidos los posicionamientos genéricos, les invite a concretar más y fue el turno de intervenciones muy interesantes:

-"Pienso que no estáis amargados. Solo que en ocasiones sale vuestra melancolía y os ponéis así. También tenéis muchas responsabilidades."
-"Tener que mezclar su trabajo y tu propia vida es complicado. "Lucháis" contra gente que está muy alterada".
-"Creo que depende de cada profesor. Podéis tener motivos personales y por eso estáis así."
-"Valoro que es excesivo decir que todos estáis así. Os enfadan actitudes y que no salgan las actividades"
-"Para mí, la palabra es estresados. Tenéis muchas cosas que hacer y nuestro comportamiento, en ocasiones, no ayuda."
-"Vuestra cara dice mucho al empezar una clase. Veo cuando puedo hacer tonterías o cuando no puedo ni tocarte".

Nos han dado por todos lados. Ha sido interesante escucharlos y ver que percepción tienen de nosotros. Si en otras ocasiones he hablado que para los chicos el peor trimestre es el segundo, a los profes, pienso que nos toca ese bajón en el tercero. Pagamos el cansancio y el esfuerzo del curso, nos volvemos muy sensibles, nuestra paciencia se va agotando y los chicos, que no tienen ni un pelo de tontos, nos conocen tanto que nos manejan como quieren. Nuestras reacciones les marcan y su percepción sobre nuestro estado de ánimo es más evidente.

La siguiente pregunta fue algo muy inquietante: ¿qué es lo que te hace valorar a un profesor o no apreciarlo tanto? Y fue el momento estrella. Expresaron tantas buenas actitudes que favorecen la progresión de un alumno que me ha hecho ser consciente del gran trabajo que me queda por hacer.

-"Que sea veterano y maneje el comportamiento de los alumnos. Un profesor debe ser respetado sí o sí."
-"Que me entienda y que me escuche, creo que es lo más importante".
-"Que nos ofrezca actividad nuevas y cambiantes a lo largo del curso. La rutina hace que me aburra".
-"Que sea abierto con sus alumnos".
-"Yo necesito que sea cercano. Me da igual la edad pero no poner barreras".
-"Que sus gestos diarios o de inicio me lleguen y me hayan llamado la atención."
-"Que haga de la clase de un ambiente distendido."
-"Que sepa enseñar y domine el tema del que nos habla".
-"Que me respete y me trate bien".
-"Que transmita alegría e ilusión por lo que hace."

También se detuvieron en actitudes que no favorecen a la relación entre profesores y alumnos:

-"Si es aburrido, no me gusta. Necesitamos acción y estar haciendo cosas que nos gusten".
-"Si humilla o ridiculiza... hace que no me guste nada ese profesor."
-"Que la rutina sea su forma de ser y actuar".
-"Que no resuelva las dudas que pueda tener."
-"Que esté apagado o tenga una calma excesiva".

Posteriormente, ellos mismos me preguntaron que valoraba yo o qué me hacía apreciar a un profesor. Rápidamente, me vinieron personas a la cabeza, aquellos maestros que a lo largo de todos mis años estudiantiles me habían marcado de alguna manera o he podido disfrutar. No puedo olvidarme de Juan Carlos, José o ya como compañero de profesión, un tal Paco (que tío más grande, merecería una sola entrada por todo lo que nos ha dado). Compartí con ellos mis impresiones y realmente, coincidían en todo lo que había salido de sus bocas.

Creo que mi profesión es algo compleja (dicen que cada día más), que tiene que enfrentarse a muchos frentes y que es necesario saber un poco de psicología, otro poco de saber motivar, otro de saber cuidar y escuchar, otro de... Pero lo más importante, lo que más valoro, es que ese profesor me transmita vida. Vida para luchar, vida para ilusionarme por aprender, por transmitir, por imitar, por enseñar a pensar y decidir, por valorarme, por confiar en mí,... por ayudarme a crecer como persona en todas mis facetas.

Una vez concluida nuestra sesión, os traslado el resto de temas que estuvimos valorando antes de inclinarnos hacia este:

-¿Por qué, después de haber tenido una relación entre novios, sale el odio entre ellos?
-¿Qué motivos tenemos para creer en Dios?
-¿Por qué nos da vergüenza hablar de cosas como las relaciones sexuales?
-¿Por qué los niños no tenemos derecho a opinar sobre temas que los mayores sí que pueden?

Respecto a nuestros desayunos, hemos podido degustar unas palmeras de chocolate y coco extraordinarias.